martes, 26 de febrero de 2013

Twitter y los Políticos


Desde la aparición de las redes sociales en la política. Una de las  herramientas que ha tomado mayor relevancia es Twitter. Sin embargo, un nuevo medio como es lógico imaginarse requiere nuevas reglas de comunicación.

Las redes sociales sirven para hacer visibles los temas del activismo social: ecología, derechos humanos, desarrollo urbano, lucha contra los autoritarismos; un fenómeno donde se da visibilidad a estos temas. Otro fenómeno para el que ha servido esta herramienta son las movilizaciones físicas como las de: México, Egipto, España, Venezuela entre otras que seguiremos viendo.

Las redes sociales consisten en interactuar constantemente con la gente que está en la red. Saber que lo que se comunica se volverá viral y es imposible ser borrado en caso de equivocarnos. Además, en el caso específico de Twitter que es un microblog sólo tenemos 140 caracteres para comunicarnos, una nueva experiencia sin duda para la comunicación política. 

Del 2011 al 2012 Twitter pasó de 4.1 millones de cuentas de usuarios a 10.7 millones, con lo cual México se ubica entre los 10 países “más twiteros”, como Estados Unidos, Inglaterra, Japón y Brasil (Según el periódico “El economista”).

De acuerdo con el director de la firma Mente Digital, del total de cuentas que existen en esta plataforma, más de 50% están activas, es decir, se trata de aquellos usuarios que han usado su registro en los últimos 60 días. Y alrededor del 29% de las cuentas son usadas a través de un teléfono inteligente.

Twitter es una herramienta clave en el intercambio instantáneo de impresiones y noticias. Durante las recientes elecciones del 2012 quedó claramente evidenciado el poder e influencia que tiene Twitter en la vida social y política de los mexicanos.

El éxito de las campañas en 2012 fue definido en gran medida en la manera cómo los políticos manejaron las redes sociales. El resultado de esto es ver a nuestro actual Presidente dentro del top ten (9° lugar) de los políticos más seguidos a nivel mundial.

Incluso ya hemos visto la  aparición de nuevas herramientas alrededor de Twitter en política como el mashup (web híbrido) llamada Tweetcongress la cual permite seguir en forma de torrente los tuiteos de los miembros del congreso de EUU. Igualmente funciona como directorio que aglutina las direcciones de Twitter de los congresistas y permite seguirlos.  Además, esta página ofrece estadísticas como quiénes son los congresistas con mayor número de seguidores, donde el que encabezada la lista lógicamente es Obama. Esta web híbrido ya tiene su réplica al otro lado del mundo con la aparición de Tweetminister, un mashup parecido pero sobre la Cámara de los Comunes del Reino Unido.

Esto nos deja ver que el político que no sepa usar las redes sociales en un futuro va a ser un mal político, y el que se pueda adaptar bien al lenguaje, al método y a la evolución de las redes sociales tendrá un mejor futuro. Por tal motivo se está dando una profesionalización de los gabinetes del Estado mexicano donde en los equipos de asesoría se ha creado un cargo nuevo incluyendo a un consultor en la materia, porque los políticos quieren y tienen que participar en redes sociales, pero no saben cómo hacerlo, qué fotos utilizar, cuáles no, cómo manejar su Time Line, cuándo deben de responder y cuándo no.

Aunque no todos los ciudadanos en México tienen acceso a las redes sociales o utilizan Twitter, la importancia que ha cobrado esta red social en la política ha hecho que lo que sucede en Twitter trascienda a los medios tradicionales. Y para conocer tal impacto Gii360 realizó una encuesta titulada “Twitter y los políticos” en las 3 principales ciudades de México: Guadalajara, Distrito Federal y Monterrey con un nivel de confianza del 95% y un margen de error de (+/-) 5% tomando como filtro únicamente a las personas que usan o conocen Twitter.

De las cuales un 63% de la población encuestada respondió haberse enterado por radio, televisión o prensa de alguna noticia relacionada con Twitter y la política, lo que nos indica que aunque una persona no use las redes sociales igualmente puede saber lo que pasa en ellas. De allí que más de un 50% de los encuestados mencionen haberse enterado de algún error cometido por políticos en Twitter que se vuelven lo suficientemente populares para ser tema del momento (Trending Topic). El 38% cree que los políticos que cometen estos errores son porque no están preparados para usar las redes sociales, 29% dice que probablemente no tienen buenos asesores de comunicación y 22% expresa que los políticos dan información sin saber.

La encuesta hecha por Gii360 también mostró que el 40.7% de los entrevistados haría una petición a su diputado o Jefe de Delegación por medio de Twitter lo que nos indica que el tuitero en México está dispuesto y desea entablar una relación cercana con sus representantes de gobierno.

Las redes sociales son importantes y muy útiles tanto en gobierno como durante una campaña, pero no sustituyen las estrategias tradicionales de promoción política: las visitas a colonias, los mítines y la publicidad comprada. La red social puede, eso sí, complementarlas todas… si es usada adecuadamente, permitiendo el contacto directo con el ciudadano con un mensaje e imagen coherente de posicionamiento que se traslada a su campaña de a pie. Otra ventaja de Twitter es poder retomar temas que sobre los cuales el candidato cree tener ventaja y se pierden en los medios tradicionales, es decir, fijar la agenda y si algo hace ruido en Twitter probablemente será recuperado por los medios tradicionales.

Twitter también prepara al candidato para el debate ya que los debates más complejos se dan en esta red (comentarios que han hecho varios políticos durante su campaña) ya que se dan todos los escenarios y ataques posibles. Otra de los beneficios de usar Twitter en campaña es que si logramos convencer a tuiteros influyentes en la red conseguiremos una red de potentes “bocinas”, que pueden difundir el mensaje e incluso trasladarlo a las calles ayudándonos para las movilizaciones, y claro tenemos la ventaja de adquirir y generar información sobre las actividades de campaña. En definitiva Twitter llegó para quedarse y lo único que ahora resta es reconocer que es otra herramienta para la comunicación que puede marcar la diferencia en cualquier campaña, gobierno o estrategia política.

Mtra. Sara Sofía Alpuche de Dios

martes, 19 de febrero de 2013

La renuncia de Benedicto XVI

 
BenedictoXVI considerado como uno de los teólogos más prominentes de la Iglesia Católica sin duda pasará a la historia como el Papa sensato que tuvo el valor de renunciar a su pontificado. Consciente de los retos que enfrenta la institución decide abdicar a su pontificado y por ende como Jefe de Estado del Vaticano.
 
En este sentido la consultora Gii360 realizó un estudio comparativo de la opinión pública titulado “La renuncia de Benedicto XVI” mediante encuestas telefónicas en dos entidades del país (Guanajuato y el Distrito Federal) el día 12 de febrero de 2013, con un Nivel de Confianza de 95% (+/-5%) dando los resultados que observaremos en las siguientes líneas.
La noticia de la renuncia del Papa Benedicto XVI sorprendió al mundo y México no fue la excepción. Los motivos fueron revelados por el pontífice aquejando a la falta de fuerzas debido a su edad avanzada (85 años) para seguir al frente de una Iglesia de más de mil millones de seguidores en todo el mundo.

Más de la mitad de los encuestados por Gii360 en ambas entidades percibe que la principal razón de la renuncia del Pontífice es por motivos de salud (52.8% en promedio), aunque es evidente que en la población del Distrito Federal existe un mayor escepticismo y asocian también la decisión del Papa a conflictos internos en el Vaticano (19.8% en promedio) así como a una crisis de la religión católica (11.93% en promedio).

De acuerdo al INEGI (2010) el 83.9% de la población en México practica la religión católica; nuestro país ocupa el segundo lugar con más católicos en América Latina, sólo después de Brasil. Actualmente el 42% de los seguidores de la Iglesia Católica son de América Latina, por ello la importancia de que muchos papables sean americanos.

Se puede observar en la encuesta “La renuncia de Benedicto XVI” que existe tanto en Guanajuato como en el Distrito Federal el deseo de que el próximo Papa sea americano (15.9% en promedio), aunque por tradición el Papa es europeo (29.3% en promedio). En este sentido, la representatividad juega un papel importante, aunque no decisivo.

A partir del 28 de febrero el Papa Benedicto XVI dejará de ser el líder de la religión católica, por lo que iniciará el proceso de elección del nuevo sucesor de San Pedro el cual deberá contar con dos terceras partes de los votos que emitirán los cardenales convocados al famoso Cónclave.

Es importante hacer notar que 66 de los 117 cardenales han sido designados por el Papa Benedicto XVI, lo que abre la posibilidad de que gran parte de los votos tendrán su influencia, aunque no hay que dejar de lado las corrientes conservadoras y progresistas que se tienen al interior del Vaticano. Al final del día estamos hablando de política.

Muchos pensaríamos que el nuevo Papa debería de ser joven, carismático y mediático para conquistar aquellos segmentos que resulta difícil llegar hoy en día, sin embargo, y de acuerdo a la encuesta de Gii360 el aspecto que más valoran los encuestados en Guanajuato y el Distrito Federal es la experiencia (21.3% en promedio). Se requiere de un líder que pueda conectar con los jóvenes, un líder que pueda parar el descenso de adeptos que pierde la iglesia cada año.

En la pregunta referente a la gira del adiós es evidente el contraste de la opinión pública, en el Estado de Guanajuato, declarado como uno de los estados más conservadores y católicos del país, el 55.7% asistiría a ver al Papa, en contraste, en el Distrito Federal el 65.19% no asistiría. Un contraste evidente que refleja el grado de aceptación de la religión, la diversidad, así como el impacto que dejó su visita el año pasado al Estado de Guanajuato.

Otro contraste que se puede apreciar en ambas entidades es que al preguntar sobre Norberto Rivera, Arzobispo Primado de México, el cardenal no tiene gran aceptación entre los ciudadanos, ya que más del 26% en ambas entidades preferirían a otro cardenal como Papa. Estos datos corroboran las declaraciones que en días pasados realizó el cardenal Rivera.

Es inevitable observar que la Iglesia Católica atraviesa por una crisis que si bien ha sido controlada - más no erradicada - sigue siendo latente en todo el mundo (De acuerdo a la encuesta de Gii360 más del 60% tiene la percepción de crisis en ambas entidades). Casos de pederastia, Vatileaks, la cada vez más laica Europa, así como los movimientos protestantes en América y África matizan esta crisis.

Al final del día, observamos que la percepción sobre la noticia de la renuncia de Benedicto XVI no resta ni aumenta adeptos a la institución (56% en promedio). Para más del 60% de la población en ambas entidades la noticia o decisión de la abdicación de Papa Benedicto XVI es correcta. A pesar de ello, grandes son los retos que tendrá el Papa 266.

Juan José Echeverría

martes, 12 de febrero de 2013

Plan de continuidad de Mancera

Ustedes recordarán que en nuestra anterior colaboración nos mostrábamos muy críticos con el nivel de conocimiento de la política entre los encuestados, cuestión ésta que decíamos que era uno de los problemas principales de las democracias consolidadas. Pues bien, la encuesta de GII360 que ocupará hoy nuestra atención – Plan de continuidad de Mancera – arroja datos que, como mínimo, son esperanzadores.

Verán, el ejercicio del verdadero poder en los sistemas políticos democráticos no se encuentra en las manos del Presidente, de los Secretarios o de los Diputados o Senadores, los Gobernadores o los Presidentes Municipales. No. Si bien todos ellos ostentan un poder político diferente, con variadas atribuciones, que obviamente permite la toma última de decisiones políticas, administrativas, económicas o sociales... lo cierto es que en la cadena de delegación del poder ciudadano hacia las instancias políticas estos cargos políticos ocupan el penúltimo de los escalones.

¿Quién o quiénes ocupan el último escalón, el más elevado en la gestión del poder político? Les doy una pista: “Sí, Ministro”. Para quienes no atinen a qué hago referencia les diré que ese es el título de una serie televisiva británica cómica que, durante varias temporadas, ponía de relieve en clave cómico-política las enormes dificultades a las que debía hacer frente un Ministro inexperto del gobierno británico (que posteriormente se convertiría en Presidente) en sus intentos por llevar a la práctica decisiones políticas que había presentado en su plataforma electoral [les recomiendo una visita al YouTube, porque además de reír van a aprender muchísmo sobre la dinámica político-administrativa de gestión de gobierno].

¿Y porqué tenía dificultades por cumplir con sus promesas? ¿Quién o qué se lo impedía? Les avanzo la respuesta para poder luego entender lo que sigue: los altos burócratas. Nos encontramos así ante el último escalón del poder político en las democracias consolidadas: la Administración Pública. Olvídense de los cargos políticos: quien realmente condiciona finalmente la toma de decisiones y muy especialmente la ejecución de las mismas son los altos cargos de las Administraciones Públicas. Ellos son, como subgrupo social, los depositarios últimos del poder ciudadano, puesto que son los encargados de convertir decisiones políticas en realizaciones prácticas. Si lo prefieren se lo pongo “más bonito”: son los encargados de implementar las políticas públicas.

Fíjense que esta afirmación es tremendamente relevante para analizar la encuesta de GII360 sobre el plan de continuidad de Mancera. Y lo es porque los datos nos muestran un cambio de tendencia –faltará por ver si de fondo o meramente coyuntural- sobre la práctica habitual en un sistema político como el mexicano.

Si aceptamos la explicación anterior lo que se sigue de ella es que la pieza clave del rendimiento político (y democrático) de un país se sitúa (además de en los políticos) en la configuración de la Administración Pública. Asumiendo el riesgo de la simplificación les diré que hay dos grandes modelos, el continental (o de matriz francesa) y el “spoil-system” (o de matriz anglosajona). En el primero la Administración Pública presenta como característica principal la estabilidad de sus recursos humanos, seleccionados bajo criterios de mérito y capacidad. Esto es, un ciudadano accede a un puesto de la Administración demostrando en un proceso público competitivo (denominado oposiciones) sus méritos y su competencia técnico-profesional. Una vez obtenido el ingreso ya no será removido, con lo que dicha estabilidad garantizará que durante su vida laboral –independientemente del color político de los titulares del gobierno- servirá a los ciudadanos y adquirirá una experiencia competencial clave (una “expertise”) para el ejercicio de su cargo.

En el polo opuesto los sistemas de “spoil-system” (cada vez menores) se basan en la “colonización” de gran parte de la Administración Pública por parte de los allegados, colaboradores, militantes o votantes de los partidos que, en cada elección, obtienen el gobierno. Si bien ello permite “devolver favores o apoyos”, en la práctica supone que una parte significativa de la maquinaria pública se pone en ceros tras cada legislatura. Incluso siendo el mismo partido el que obtenga la victoria, en función de la “família política” que haya liderado la/s candidatura/s. ¿Verdad que les suena de algo este modelo?

Pues bien, los datos de la encuesta nos muestran que algo empieza a cambiar en la práctica habitual en el contexto mexicano cuando dos terceras partes de los encuestados están de acuerdo en que los funcionarios de la administración Ebrard sigan ahora en la nueva administración Mancera (66,7%). Sinceramente les digo que, desde mi modesto punto de vista, es una de las mejores notícias al respecto. Ello habría de facilitar cierta garantia no sólo sobre la continuidad de determinadas políticas públicas... sinó mucho más importante, sobre la eficacia, eficiencia y desempeño de la administración capitalina. En esa dirección deben entenderse las afirmaciones de otra vez casi los dos tercios de los encuestados sobre que les interesaría saber sobre la experiencia (32,9%) y su desempeño anterior (30,7%) de dichos funcionarios. Porque esa es la clave: evitar la dinámica del eterno comienzo, cual Sísifo, de las administraciones públicas mexicanas.

Sólo así será fácilmente conseguible que, tal y como muestra casi el 60% de los encuestados, Mancera pueda cumplir con las promesas electorales y, especialmente, dar continuidad a los programas políticos, a las políticas públicas que han venido desarrollándose y que siguen reclamándose por parte de la mayoría de los encuestados: seguridad, generación de empleos y todo lo relacionado con las políticas sociales asistenciales.

Ténganlo claro, aunque los altos burócratas sean los responsables de la puesta en práctica de las decisiones políticas, seguiremos siendo los ciudadanos quienes con nuestro voto y nuestra participación política les estaremos marcando el camino. Debemos implicarnos políticamente y, para ello, debemos conocer cada día más sobre este noble arte que es la política.

 
Dr. Josep Mª Reniu - Director de los Estudios de Ciencia Política y de la Administración (UB) - @jmreniuhttp://www.ub.edu/OGC/JMReniu.htm

miércoles, 6 de febrero de 2013

CERESOS, ¿Escuelas de Delincuencia o Centros de Readaptación Social?


Un tema tan polémico que ha sido expuesto en recientes ocasiones por los medios de comunicación y la sociedad civil debido al poder que se ejerce dentro de los mal llamados “Centros de Readaptación Social”, los cuales en su gran mayoría no cumplen la función para la que fueron creados. Hemos sido testigos de actos en los que delincuentes crean redes dentro de los centros y continúan cometiendo crímenes desde sus celdas y otros que no podemos pasar por alto por ser los internos victimas y presas de quienes tienen como deber vigilar y hacer cumplir la ley.  

La encuesta realizada por Gii360 “Cárceles mexicanas” refleja la opinión de un 56% quienes consideran que  la gente que ha sido recluida NO se reintegra a la sociedad y esa percepción nos demuestra la deficiencia en el sistema penitenciario. Es interesante conocer investigaciones que exponen la situación jurídica de los internos mostrando que un 59.07% de la población del CERESO ha obtenido sentencia, a diferencia de un 40.93% que se encuentra en proceso,(1) con ello podemos darnos cuenta de la enorme dificultad que se tiene para determinar la inocencia o culpabilidad ya sea por la falta de recursos humanos, presupuesto para las investigaciones o desinterés de las autoridades y con ello reflexiono: Es inconcebible liberar a un culpable pero lo es aún más condenar a un inocente. En México hemos vivido ambos casos, el del inocente (Presunto Culpable) y el de Florence Cassez quien salió libre por los tiempos procesales alterados debido a cuestiones mediáticas que afectaron la presentación y veracidad en las pruebas.

En México existen 429 Centros de Readaptación Social y son clasificados por delitos leves y delitos graves, en ambos casos existen diferencias y privilegios dependiendo del poder adquisitivo que tengan o de las cuotas que envíen sus familiares. La comercialización de bienes puede tratarse desde un cigarro, alcohol, alimentos, protección, comodidad en su celda, televisión, libros y en el peor de los casos equipos celulares, es en el último producto donde la sociedad se encuentra nuevamente sometida ante la delincuencia organizada y vulnerable por el fácil acceso a la información personal.

La sobrepoblación y el encarecimiento de los centros han contribuido a las malas prácticas que se realizan al interior, disminuyendo la calidad de la readaptación y afectando directamente el futuro del interno después de purgar su condena. Los encuestados manifiestan su percepción sobre los principales problemas que tienen los reclusos: falta de confianza, falta de trabajo, rechazo de la sociedad y el peor, la reincidencia en delitos.

Desde mi punto de vista y como conclusión me gustaría proponer lo siguiente para mejorar el sistema, se debe volver al concepto inicial y brindar las oportunidades de habilidades y capacidades de los internos para crear centros de trabajo legales y dignos, es vital incrementar las sanciones a los servidores públicos que se vinculen con el crimen y participen de las negociaciones, y por último monitorear y dar seguimiento de quienes salen libres para que no reincidan y realmente vuelvan a formar parte de la sociedad.

Sin duda ya existen grandes proyectos y propuestas trabajadas por Organizaciones de la Sociedad Civil pero hace falta el trabajo en conjunto con las instituciones para crear un modelo integral de readaptación social, que pueda brindar justicia y también oportunidades para los que incurrieron en algún delito.

(1)Cuaderno Mensual de Estadística Penitenciaria. Dirección del Archivo Nacional de Sentenciados y Estadística penitenciaria. Abril 2008

Dinorah García Zarate @Dinorah_garza
Integrante del colectivo #ReformapolíticaYa

martes, 29 de enero de 2013

Morena, el nuevo partido de México

El pasado 9 de septiembre de 2012, López Obrador, en un mitin en la plaza del Zócalo, llamaba a la creación de un nuevo partido, MORENA, fundado a partir del “Movimiento de Regeneración Nacional”, movimiento de apoyo hacia su persona que le ha ayudado desde 2011.

López Obrador aspira a convertir a Morena en el nuevo gran partido político de izquierda. Es por ello que rechazó el ofrecimiento del Partido del Trabajo y de Movimiento Ciudadano para aprovechar sus registros como partidos porque él quiere “crear algo nuevo”. Ese nuevo partido quiere aglutinar todas las fuerzas de izquierda que apoyan a AMLO y convertirse en una alternativa válida y nueva en el escenario político mexicano. En una encuesta realizada por Grupo Impacto Inteligente, de hecho, el 36% de los encuestados ya creen que Morena es un partido en sí.

Obrador consiguió 16 millones de votos (32%) en las elecciones del pasado 1 de julio. Es una cifra notable y que quiere aprovechar ahora para erigirse en el líder de una formación que tenga solo una voz y una cara visible, la suya, en comparación con el PRD, donde sus “tribus” y diferentes ideologías han hecho surgir periodos de crisis y de falta de un liderazgo unitario. El nuevo partido nace con la idea de diferenciarse del resto, sin voces discordantes y luchando contra el amiguismo y la corrupción. Además, goza de una buena imagen ante la población, al no haber sido un partido político anteriormente, sino un movimiento social. Así, según Gii360, un 42% de los encuestados tiene una buena o muy buena valoración sobre ellos, por un 15,4% que la tiene mala o muy mala.

La creación como partido de Morena es un duro golpe para el partido hasta ahora hegemónico de izquierdas en México, el PRD, que precisamente ha contado con AMLO como candidato en las dos últimas elecciones y que esta semana ha iniciado un proceso interno de re-afiliación.

La división de la izquierda en México, por parte de ambos partidos, no pretende ser ningún cisma, al menos públicamente, y los dos intentan no denostar al adversario para conseguir a los votantes progresistas. Así, AMLO ya dijo en su discurso que “agradezco en especial al PRD, partido en el que me tocó participar desde su fundación, en el cual milité durante 23 años y del que fui dirigente. Iniciamos una nueva etapa” y expresó agradecimiento a los dirigentes y militantes de las agrupaciones políticas que integran el Movimiento Progresista -Partido de la Revolución Democrática (PRD), Partido del Trabajo (PT) y Movimiento Ciudadano (MC)-, por el apoyo recibido.

Por su parte, Jesús Zambrano, presidente Nacional del PRD dijo en el evento de arranque de su campaña de afiliación que no pelearán con Morena e incluso dio la bienvenida al movimiento en su intención de convertirse en partido político.

Sin embargo, ambos saben que una izquierda dividida no conseguirá el poder en México en próximas elecciones. En Morena se espera una izquierda algo más radical en contra del gobierno de Peña Nieto; en el PRD, una oposición de centro-izquierda. Serán los actuales militantes del PRD los que elijan de qué lado están y en qué grado confían en AMLO para volver a ser la alternativa de izquierdas en México, o si prefieren confiar en el viejo partido, el PRD, totalmente renovado.

Las derrotas electorales llevan al cambio y ambas fuerzas de izquierda dicen representarlo. Hacia el partido Morena se irán los militantes más activistas y en contra de las políticas de derecha (también se teme una desbandada en el partido del trabajo), mientras que el PRD pugna por mantener a los progresistas moderados y conseguir “pescar” a antiguos votantes de centro del PAN, que al ya no estar AMLO a bordo pueden acercarse al partido. Será toda una lucha y un desafío para demostrar cual es la mejor opción como partido para la izquierda mexicana.

Según la ley electoral, los partidos políticos solo podrán empezar a constituirse en enero siguiente a la elección presidencial, tras cumplir con ciertos requisitos. Es ahora cuando más acciones de difusión estamos viendo por parte del potencial partido. Necesitan esa visibilidad para conseguir militantes y distribuirse por todo el país, tal como pide el IFE. Sus afiliados deben ser por lo menos el 0.26% del padrón electoral registrado en el año electoral. Según los datos de 2012, Morena deberá mostrar al IFE que cuenta con 219,608 militantes oficiales (el movimiento de apoyo a AMLO ya contaba con 5 millones de simpatizantes para las elecciones del 1 de julio).

Será en agosto de 2014 cuando se decida si el partido es inscrito como tal. Hasta entonces, queda una larga pero interesante lucha para decidir quien será el partido hegemónico de izquierdas en México. Pero no hay que olvidar que una división en las izquierdas solo es buena para el partido de derechas, y eso deben recordarlo tanto el PRD como Morena, de ahí su pelea para conseguir esos militantes y esa visibilidad. La división, tal vez necesaria, puede estar motivada por simple ego, por búsqueda de mantenerse en el poder, por estar cansados de trifulcas internas, etc., pero lo cierto es que sólo puede quedar un partido de izquierdas, hegemónico, si quieren gobernar en 2018.
 
XAVIER PEYTIBI @xpeytibi
Consultor de comunicación política en Ideograma y autor del blog
 

martes, 22 de enero de 2013

Expectativas del Sexenio de Enrique Peña Nieto (Desde la lupa ciudadana)


En los últimos años he observado que la participación ciudadana no ha sido el centro de atención del gobierno. No sólo no han sido creados los mecanismos adecuados para fortalecer la democracia, sino que además se ha limitado la participación y se han tratado de dejar fuera voces importantes que, por mucho tiempo, han trabajado en temas que deberían ser utilizados para la creación de políticas públicas. La participación ciudadana para muchos políticos se acota al derecho del ciudadano de votar, es ahí donde él expresa su sentir para elegir a quienes lo representaran en el Legislativo o en el Ejecutivo y es olvidado hasta las próximas elecciones. La lectura que tengo sobre las expectativas del nuevo gobierno de Peña Nieto no está basada únicamente en acciones realizadas desde el 1 de diciembre. Los antecedentes del Partido de la Revolución Institucional (PRI), la campaña de Enrique Peña Nieto (EPN) y el sexenio de Felipe Calderón nos brindan un panorama para hacer una evaluación y determinar si el discurso se convertirá en realidad entre 2012 y 2018.

Las acciones loables que puntualmente se han dado a conocer por parte del ejecutivo, uniendo a un gran proyecto de nación a dos de las fuerzas políticas más representativas del país, parecen un buen augurio para el inicio de este difícil período. Llamar “Pacto por México” a un acuerdo entre tres fuerzas políticas me hace dudar de sus alcances, lo califico como difícil por el breve tiempo para lograr el cumplimiento de los 95 puntos del mismo pero sobretodo por la falta de la participación de la Sociedad Civil en el diseño, desarrollo y evaluación del mismo.

Existen grandes áreas de oportunidad para refrendar la confianza de los mexicanos, sin embargo, hoy  no sólo se necesitan buenas intenciones y discursos agradables al oído, se requieren acciones integrales que demuestren y sean el semillero de cambio que urge en nuestro país.

Este gobierno deberá entender que la sociedad no es sólo un ente observador de lo que acontece, es y debe ser el principal factor de cambio. Las expectativas de la población encuestada por Gii360 ponderan con mayor prioridad a la educación (29.3%) y creación de empleo (29.3%) como las principales necesidades que tiene la población. Si se deja fuera a la ciudadanía y se piensa que los 3 poderes del Estado van a lograr que los índices de violencia disminuyan, la educación incremente su calidad, la economía favorezca a todos los estratos sociales, la oferta de empleo sea acorde a las necesidades, se goce de salud, justicia y libertad, las expectativas serán limitadas, el cambio debe provenir de las bases y emerger apoyado de las políticas públicas, no por ellas ni para ellas.

Un 41.7% de la población encuestada cree que éste sexenio será mucho mejor que el anterior y si su prioridad es la seguridad y el empleo, posiblemente la calificación final que brinde este sector sea mejor que la que hoy otorgan a Calderón. Sin más, creo que en el sexenio de Enrique Peña Nieto presenciaremos más reformas constitucionales, el resurgimiento de figuras políticas y también grandes luchas en los gobiernos de los Estados que tengan elecciones, negociaciones con los poderes fácticos y el registro de al menos dos partidos políticos e importantes acontecimientos que repercutirán en el día a día de todos los mexicanos.

Dinorah García Zarate @Dinorah_garza
Integrante del colectivo #ReformapolíticaYa

martes, 15 de enero de 2013

Nivel de conocimiento en política


Si existe una afirmación en la que casi todo el orbe planetario coincidiría (incluso en aquellos entornos dictatoriales) es que la ciudadanía cada vez está más desvinculada de la actividad política. En las democracias consolidadas –lo que a menudo llamamos democracias occidentales- ello se verbaliza con el término “desafección democrática”.

Dicho de otro modo, a las muestras de descontento ciudadano y a las críticas hacia los políticos y “la política”, se responde desde sesudas investigaciones que lo que sucede es que los ciudadanos “cada vez están más cansados”.

Pues bien, GII360 se acercó a un aspecto previo de dicha discusión en agosto pasado en el ámbito de la capital mexicana. Si asumimos la máxima de que “para quejarse uno debe conocer” que está en el fondo de las grandes teorías sobre la desafección democrática, deberíamos constatar y contrastar si efectivamente el ciudadano “conoce” aquello sobre lo que luego mostrará su descontento.

La mala noticia es que, de la encuesta levantada en el DF a principios de agosto del año pasado (tras la resaca de un proceso electoral que podría llevarnos a pensar que la ciudadanía tendría un elevadísimo nivel de conocimiento de todo lo relacionado con la política) el principal resultado que obtenemos es que apenas una tercera parte de los encuestados se muestra capaz de identificar correctamente la integración de los poderes de la unión. Peor aún es que, ante esa situación casi la mitad de los encuestados afirma –parece que sin ruborizarse- que directamente desconoce cuáles sean esos poderes (recordemos: ejecutivo, legislativo y judicial).

Dentro de ese pésimo escenario, el porcentaje de encuestados que es capaz de identificar quién o qué integra cada poder crece un poquito, aunque sin llegar en ningún caso al 50% de los mismos (44% para el ejecutivo y 46% para el legislativo) obviando que los valores descienden hasta el 22% de acierto en el caso del poder judicial.

A partir de dicha base los resultados sobre la valoración de las facultades del Presidente, de los Diputados y los Senadores entran casi de lleno en el terreno de la ciencia esotérica: desconociendo las funciones de unos y otros el encuestado es, no obstante, capaz de evaluar sus obligaciones y el periodo de mandato. En ese ámbito destaca la división (casi a partes iguales) entre la aceptación y el rechazo a los términos de mandato del Presidente y Diputados, pero más sorprendente es que al evaluar el mandato de los Senadores (6 años, como en el caso del Presidente), el resultado sea claramente un rechazo significativo (44%) doblando el resto de valores.

Si les soy sincero, la única conclusión a la que seguramente llegaría un alienígena de visita a nuestro país que se encontrara con estos resultados sería que o bien los encuestados nos gastaron una broma (cosa difícil puesto que la selección de casos fue aleatoria); o bien tenemos un escenario de cultura política mucho peor del que habíamos supuesto hasta la fecha (cosa que no sería demasiado difícil de validar) o, tercera opción, a buena parte de nuestros conciudadanos “no les interesa” todo aquello que tenga que ver con el poder, la política o los políticos.

Aunque a la vista de la última pregunta de la encuesta seguramente deberíamos matizar que a pesar de todo la persona, el político, aparece como el único aspecto medianamente positivo: más del 50% valora la labor de la persona (Presidente) por encima del partido del que forma parte (17%). ¿A alguien le resulta extraño?


Dr. Josep Mª Reniu - Director de los Estudios de Ciencia Política y de la Administración (UB) - @jmreniu – http://www.ub.edu/OGC/JMReniu.htm