Juventud divino tesoro. Edad para cumplir sueños, caminar con la bandera del idealismo y la lucha social. Devorar libros a montón, ampliar el conocimiento en preparatorias y Universidades y aplicarlos en el ambiente laboral. Socialmente estamos comprometidos a proporcionar a nuestros jóvenes oportunidades para crecer y desarrollarse profesional, emocional y mentalmente.
¿Qué ha pasado en México en los últimos años que ya existe en nuestro vocabulario la palabra “nini”? ¿Qué es un nini? Es un joven, sin entrar en detalles en las edades correspondientes, quien es apto para estudiar y trabajar pero no lo está haciendo, por ello se dice que un nini es quien: Ni trabaja, Ni estudia. ¿Entonces qué hacen? ¿A qué se dedican?
Para empezar, la sociedad realmente debe de estar consiente de esta situación. Si el futuro de un país son sus niños y jóvenes, qué futuro le espera a México si tiene más de 7 millones 820 mil ninis. Frente a esta problemática, Grupo Impacto inteligente 360° levantó un sondeo social en el D.F. de 300 entrevistas mediante un muestreo aleatorio simple sobre el listado de teléfonos y se le pregunto a la ciudadanía.
Según un estudio realizado a principios de 2012 por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, dio a conocer que México ocupa el tercer lugar, de los países que la integran, con mayor número de ninis. Observamos que siete de cada diez personas conoce esta situación y piensan que esto se ha generado principalmente por la falta de oportunidades en educación y empleo.
El ser “nini” no tiene que ver con cierto status social ya que ésta problemática puede afectar a cualquiera de los estratos sociales, dejando que el problema se genere por una circunstancia más social la cual tiene que ver con educación, valores, ejemplos familiares, generación de aspiraciones y de oportunidades siendo la mujer el sector más afectado por esta condición porque aún es la parte social con menos posibilidades en educación y empleo.
No sólo es decir que se pongan a trabajar o a estudiar o que simplemente los tachemos de flojos, es tomar conciencia de que esto nos perjudica a todos, debemos ver más allá de nuestros ojos y analizar lo que puede pasar si la juventud sigue por este camino. Estos niños, adolescentes y jóvenes son presas fáciles para la delincuencia y no debemos permitirlo.
Las personas entrevistadas piensan que las dos soluciones que podrían terminar con esta problemática son abrir más espacios culturales con diversas actividades (33%) y ofrecer capacitación para que aprendan algún oficio (31%). Ambas respuestas parecen resolver el problema inmediato que es ofrecer actividades a estos jóvenes para incrementar sus posibilidades de conseguir un empleo.
Generar programas de apoyo, asesoría y capacitación es importante pero considero que más importante es cambiar conciencias desde el ceno de la familia, rescatar valores y aconsejar a los jóvenes de las consecuencias de todos sus actos y de que todos y cada uno de ellos son importantes para el crecimiento de este país pero, fundamentalmente, el cambio de actitud los beneficiará a ellos mismos.
Por otro lado, se entiende también la desilusión que viven los jóvenes día a día, quizás no se sienten lo suficientemente motivados y apoyados para crecer, quizás las situaciones políticas, sociales y económicas que no han sido tan satisfactorias en últimos años los han llevado a no tener aspiraciones y sentir que con sus acciones no hacen la diferencia.
Padres, maestros, Instituciones, empresarios, etc., todos debemos estar comprometidos en erradicar esta situación, si todos aportamos predicando con el buen ejemplo de mexicanos estudiosos y trabajadores, dicho legado se va traspasando a los que vienen detrás de nosotros. No es imposible, comenzar por nuestra familia, impulsando a los más jóvenes en seguir estudiando y exigir a las autoridades a generar más oportunidades de educación y empleo.
Tania Hernández Galindo



















